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domingo, 20 de mayo de 2018

Venganza

¡Hola, amigos!

¿Qué tal? Espero que muy bien. Yo cada vez más agobiada por la cercanía de los exámenes de oposiciones y el concurso indie de Amazon al que dudo mucho que me dé tiempo a apuntarme, como me gustaría...

Pero no por eso penséis que me rindo ni que voy a abandonar el blog, ¿eh?Estoy programando las entradas de este mes y de las del que viene para que, cada dos semanas tengáis algún relatito o una reseña. Y confío que a medidados del mes de julio (si sobrevivo a las oposiciones, claro, ja, ja, ja) ya pueda publicar de manera regular, tal y como hacía antes, una vez a la semana.

Hoy os traigo un microrrelato que presenté en un grupo majísimo de facebook llamado "Nosotras escribimos", que tiene también un blog, como podéis ver en el enlace que os he dejado.

Este ejercicio consiste es escoger un tacto (en este caso, tacto electrizante) para elaborar un microrrelato. A mí me salió este:

VENGANZA

Noemí Hernández Muñoz





La joven notó cómo las chispas se concentraban entre sus dedos, con una ligera sensación de cosquilleo, tal y como le había ocurrido la primera vez, hacía ya tantos años.

Dejó que la energía se acumulara. El siseo de la electricidad y el hormigueo aumentaron considerablemente. "Más energía", se dijo. "Necesito más". Un calor chisporroteante vibraba en sus manos con tanta fuerza que le producía dolor, pero no se rindió y siguió absorbiendo el poder de las farolas y de las casas de su alrededor hasta dejarlas sin luz.

Cuando consideró que ya tenía la energía suficiente, fijó la mirada en la gasolinera del pueblo y sonrió, con los rayos paseándose por sus pestañas. "Ya nadie volverá a tratarme mal", pensó. 




Espero que os haya gustado. Es uno de esos relatos que se escriben rapidito, por eso agradezco tanto a las compañeras del grupo Nosotras escribimos que me ayudaran a mejorar sus deficiencias.

¡Eso es todo por hoy amigos!

¡Un abrazote!

domingo, 18 de febrero de 2018

Casa de fantasmas: Parte III

¡Hola, amigos!



¿Qué tal? Espero que bien. Yo un poco liada, tanto, que la semana pasada olvidé que me tocaba publicar esta entrada. ¡Os pido disculpas! Entre los estudios y esta cabecita que tengo que no para de pensar y meterse en nuevos proyectos literarios, a veces olvido las fechas en que me toca publicar.


Os dejo la tercera parte de Casa de fantasmas, al final me está saliendo un relato más largo de lo que me esperaba. En parte, porque también me he atrancado un poco con él y me cuesta terminarlo, así que la cuarta parte (que confío en que, definitivamente, sea la última) la publicaré más adelante.

Por si necesitáis refrescar la memoria, os dejo los enlaces a las partes anteriores:

Y ya, sin más preámbulos, os dejo leer tranquilos. ¡Espero que os guste!



CASA DE FANTASMAS



Tercera parte




La hora de la cena llegó y Claudia bajó triunfante por la escalera señorial para recibir a sus invitados. Levantó la cabeza orgullosa al percibir sus miradas de admiración y envidia. Les dedicó su mejor sonrisa y se puso al lado de Marcos. Una vez que despacharon los saludos y las palabras de cortesía pertinentes, entraron al gran salón. 

domingo, 19 de noviembre de 2017

Casa de fantasmas: Parte II

¡Hola, amigos!

¿Qué tal? Yo sigo con mi vida ajetreada (por los estudios, quiero decir, porque por lo demás no piso ni el tranco de la puerta, ja, ja), pero feliz.

Hoy os traigo la segunda parte de Casa de fantasmas. Y mucho me temo tener que deciros que ¡habrá una tercera!... Esto de que me ponga a escribir y las historias no tengan fin, no sé yo...

Si no habéis leído la primera parte o queréis refrescar la memoria, podéis hacerlo pinchando este enlace:


Y ahora, antes de dejaros con la segunda, os pido que seáis buenos y no me critiquéis mucho, que acabo de sacarla del horno y prácticamente no la he revisado porque he visto que, si lo hacía, no me daría tiempo a colgarla hoy tampoco...

CASA DE FANTASMAS

Segunda parte

Noemí Hernández Muñoz



Marcos, Claudia y los demás cruzaron la calle de vuelta a la vieja mansión. Se acercaba la hora que sus padres les habían dado como toque de queda y todavía tenían que sacar a la nueva de la casa abandonada.

domingo, 29 de octubre de 2017

Casa de fantasmas: Parte I

¡Hola, amigos!



¿Qué tal? Espero que muy bien. Antes que nada, quiero disculparme con vosotros por no daros noticias mías en un mes. Por si acaso estabais preocupados, os comunico que estoy bien y que todo se debe a que estoy estudiando mucho para las oposiciones y me falta tiempo para llegar a todo. Por eso, tras meditarlo mucho, he llegado a la conclusión de que voy a estar una temporada indefinida publicando cada dos semanas mientras me acostumbro al nuevo ritmo de vida que tengo. Me resulta del todo imposible hacer una publicación semanal, lo siento... De seguro que muchos amigos blogueros habréis notado que no os dejo comentarios en vuestros blogs con la misma regularidad de antes y no quiero dar de lado a nadie, así que la única solución viable es la de espaciar mis publicaciones para ganar, también, tiempo para leeros.


Ahora que ya os he dado las malas noticias, voy a ir a por las nuevas: ¡Tengo un nuevo relato! Al menos, la primera parte, y confío en que dentro de dos semanas os pueda dejar el desenlace. Y, como no podía ser de otra forma en estas fechas, el relato es de terror.

Ahí va:


CASA DE FANTASMAS

Primera parte

Noemí Hernández Muñoz







Jenny observó un instante la mansión abandonada antes de decidirse a entrar, ante la mirada expectante de sus compañeros de instituto. Era la casa más antigua de la región y hacía más de cincuenta años que nadie la habitaba. Sus muros viejos y sólidos se mantenían en pie con una fuerza que sólo podía achacarse a una magnífica arquitectura mientras que su jardín, descuidado durante tanto tiempo, se había convertido en una selva de enredaderas y malas hierbas, cubriendo incluso las ventanas más bajas. De seguro, aquel caserío había sido magnífico en sus días de gloria, pero ahora no era más que las ruinas de un pasado muerto.



viernes, 22 de septiembre de 2017

Reseña: Karen, de Sebastián E. Luna

¡Hola, amigos!



¿Cómo va la semana? Yo en veinte millones de líos, tanto literarios como no literarios. No sé cómo los abarcaré todos, pero trataré de mantener la calma.

No se si os habréis enterado, pero ya ha salido la lista de los finalistas del conurso indie del que tanto os hablo últimamente. Y una de las obras finalistas es (¡redoble de tambores!) Los crímenes del lago, de Gemma Herrero Virto, que hace tan poquito tiempo reseñé por aquí.

Mi enhorabuena para la autora, puesto que su obra lo merece y estaba en mi quiniela mental de finalistas.

Otra de las obras que estaba en mi quiniela era la que os voy a reseñar hoy: Karen, de Sebastián E. Luna. De este autor ya reseñé hace un tiempo otra de sus obras, Senderos de rock. Si no la habéis leído aún, os la recomiendo muchísimo.

Y, sin más dilación, os paso la nueva reseña:



RESEÑA

Karen

Autor: Sebastián E. Luna




Esta novela comienza cuando una joven psicóloga se traslada a un pueblo perdido del País Vasco. Allí atiende a una paciente llamada Karen, que sufrió una agresión terrible con motivos satánicos. Pero cada vez que tiene una sesión con ella, algo extraño pasa. En Beelzegoyan nada es como parece y cada paciente es más extraño que el anterior. En un pueblo donde todos ocultan algo, la única verdad es la que uno puede cear en su propia mente. Sólo hay una certeza: todo tiene que ver con Karen y el secreto que oculta tras sus gafas de sol.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Reseña: Los crímenes del lago, de Gemma Herrero Virto

¡Hola, amigos!


¿Qué tal la semana? Volviendo a la normalidad al igual que yo, como imagino.

Hoy os traigo otra reseña de Los crímenes del lago, de Gemma Herrero Virto, una obra que se presentó al concurso indie de Amazon y a la que le deseo especial suerte, ya que la deboré en un santiamén. Sin ánimo de menospreciar a las otras novelas que participan en este certamen y que he leído, esta es la que más me ha gustado. Supongo que porque el género es uno de mis favoritos. ¿Adivináis? ¡Claro: terror/paranormal! En cualquier caso, esta novela ha sido un auténtico descubrimiento, así que de seguro seguiré la carrera de esta autora de cerca.

Sin más dilación, os presento la reseña:



RESEÑA

Los crímenes del lago

Autora: Gemma Herrero Virto




La novela comienza presentándonos a Eric, un chico en el umbral de la adolescencia que está apenado porque a su novia la han castigado por una travesura y no pueden verse. Al poco, la joven desaparece y tras una intensa búsqueda, la encuentran muerta en el lago junto al que nace el pequeño pueblo de Vermont. Pronto, otro niño desaparece. El joven Eric, junto con tres amigos, deciden capturar al culpable para evitar que haya más muertes.

viernes, 26 de mayo de 2017

LUPA: relato completo y revisado



¡Hola, amigos!

¿Qué tal? Yo sigo tranquilita, repasando una novela infantil que espero publicar este verano y escribiendo al mismo tiempo la que sera la segunda entrega de la colección Reinos fantásticos. Ya sabéis que la primera fue El poder del medallón.

Esta semana no os traigo un relato nuevo, sino que, gracias a los consejos de nuestra colega y amiga Ana Traves, de Con una pluma en mis manos, he decidido añadir dos breves escenas al relato de Lupa.

Sin más dilación, aquí os lo dejo:



LUPA

Noemí Hernández Muñoz



Princesa la vio entrar en el club, evaluando el local con una mirada rápida nada más cruzar la puerta. No le sorprendió verla allí.

La llamaban la Loba porque sólo salía a bailar las noches de luna llena. Sobre ella circulaban todo tipo de rumores. Algunas de las chicas más novatas decían que era capaz de llevar a un hombre al paraíso y que el cliente que pasaba una noche con ella ya no volvía al club. Las más veteranas, más desconfiadas, decían que los chantajeaba, seguramente con fotos. En cualquier caso, Princesa sabía que ella era la mejor.

viernes, 19 de mayo de 2017

Lupa: quinta parte (el desenlace)

¡Hola, amigos!

¿Qué tal la semana? Espero que muy bien. Por mi parte, muy bien y trayendo buenas noticias: ¡al fin he terminado el relato de Lupa! Parecía eternizarse, como me pasó con el de Montserrat, pro al fin lo he terminado. Se ha quedado bastante breve, ya que no sobrepasa las ocho páginas, pero estoy contenta con el resultado. Eso sí, imagino que dentro de unas semanas le daré un repasillo para asegurarme de que no he dejado muchas redundancias ni errores de estilo. Pero corto el rollo y os voy al lío:

Si os apetece consultar las primeras partes del relato, aquí os las dejo:


Y ya os traigo el desenlace. ¡Espero que os guste!


LUPA

Quinta parte

Noemí Hernández Muñoz






En el interior, iluminado por velas, la Loba se mecía al son de una música inexistente. El Baboso, sentado en un sillón viejo y raído la observaba con un embeleso impropio de una persona cuerda. Al menos, así lo imaginaba Princesa, que sólo veía su cabeza calva por la espalda y sus brazos apoyados sobre el tapizado del sillón.

Poco a poco, la Loba empezó a quitarse la ropa. Primero, las botas altas, seguidas por la blusa. Siguió meciéndose con lentitud, mientras el Baboso permanecía inmóvil. Luego, su minifalda cayó al suelo. Desde fuera, Princesa pudo oír el golpe de la hebilla del cinturón al llegar al suelo. Casi tan fascinada como el viejo sádico, siguió contemplando aquella danza sensual y extraña.

La luz de las velas dibujaba formas misteriosas sobre el cuerpo de la Loba, que se desprendió de las medias red y la lencería. De nuevo tenía aquella mirada, enigmática y amenazadora, que le había visto en el club.

El baile duró unos minutos más. A Princesa se le antojó que su silueta era borrosa bajo esa luminosidad roja y tambalenate. Pero su fascinación por la gracilidad de sus movimienos no disminuyó. Al mismo tiempo, le pareció notar, incluso desde fuera de la cabaña, que el olor a almizcle de aquella mujer se hacía más intenso y lo invadía todo. Era un olor salvaje, peligroso, que le hizo sentir miedo.

Pensó en apartarse de la ventana y volver al coche. Era evidente que sólo estaba haciendo un streptease privado y que todo acabaría en una noche de sexo. No había nada de raro en eso. Pero el instinto le decía que había algo más, un secreto horrible que no tardaría en descubrir y que le cambiaría la vida por completo. Por primera vez desde que había iniciado aquella aventura, temió por su vida de verdad. Pero la curiosidad pudo más y se forzó a permanecer espiando a través de la ventana aun a riesgo de ser descubierta.

Mientras dudaba, la Loba detuvo su balanceo de forma repentina. Princesa tragó saliva, notando que ese olor se intensificaba y la figura de aquella mujer se volvía más borrosa que nunca. Le pareció que toda aquella escena que siguió después se sucedía a camára lenta.

La Loba caminó los pasos que la separaban del Baboso, que abrió los brazos para recibirla en su regazo. Ella se sentó a horcajadas sobre él y le acarició una mejilla al tiempo que lo miraba a los ojos.

Desde su posición, Princesa desentrañó la malignidad de esa mirada. Pero aquello no fue lo más insólito. Princesa no podía dejar de mirar la mano que la Loba había puesto sobre la mejilla del Baboso.

«Le han crecido las uñas desde que salimos del club», pensó tontamente.

Pero lo cierto era que las tenía más largas. De hecho, la mano parecía más grande, la misma Loba parecía más alta y fuerte que antes.

Princesa agitó la cabeza, tratando de sacudirse aquellos pensamientos ridículos de la cabeza. «Estoy demasiado cansada. Es eso», se dijo, tratando de convencerse de que todo aquello era tan irreal como parecía.

En el interior de la cabaña, el Baboso posó una mano sobre uno de los pechos de la Loba con cierta timidez, como si aquella fuera su primera vez. Ella esbozó de nuevo aquella sonrisa llena de misterio y amenaza. Desde fuera, Princesa se estremeció.

«Lo va a matar», supo en ese mismo instante. «¿Cómo no se da cuenta? ¡Lo va a matar!».

Durante un instante, dudó si entrar para impedir aquello que estaba segura de que sucedería. Pero permaneció quieta y con la respiración agigitada. Iba a ver morir a un ser humano. Pero ese ser humano era el Baboso. Era uno de esos hombres que maltrataban y despreciaban a las mujeres, de esos que creía que unas monedas compensaban una humillación, de esos que pensaban que una violación era sexo. Princesa respiró hondo una, dos, tres veces y se dispuso a contemplar el resto.

En ese mismo instante, la Loba apretó un poco más la mano sobre la mejilla de su presa. Princesa ahogó un grito de sorpresa. Aquella mano había vuelto a agrandarse. Sus uñas eran largas como garras y se clavaban sobre la piel del Baboso, que acariciaba su espalda como si no se diera cuenta de lo que sucedía.

La expresión de la Loba cambiaba por instantes. Ya no ocultaba su amenza bajo una máscara de misterio. Princesa casi pudo sentir cómo el rostro del Baboso pasaba de la adoración al miedo mientras la Loba sonreía inquietante. Su cuerpo mutó con una convulsión y de nuevo a Princesa le pareció que crecía. Pero esta vez, lo había visto.

El Baboso trató de quitarse a la Loba de encima, pero ella lo retuvo y, con un poderoso movimiento, hundió la cabeza en el hueco de su cuello.

Princesa observó cómo los brazos de su víctima se contraían en espamos defensivos y después caían con la flacidez de la muerte a ambos lados del sillón.

La joven temblaba, pero, en el fondo, no había sentido nada. No podía sentir pena por él. Permaneció unos segundos que parecieron eternidades frente a la ventana. No era capaz de moverse. Entonces, la Loba levantó la cabeza y la miró, con el rostro teñido por la sangre. Princesa sintió en lo más profundo de su ser su regocijo y comprendió la mirada que le había dedicado al salir del club. «Sabía que la seguiría», pensó.

La mujer-lobo esbozó una sonrisa con sus rasgos semihumanos. Princesa sabía que debería sentirse asustada, pero no era así. Siguió observando aquellas facciones mutadas hasta que se completó su transformación. Ni siquiera apartó la mirada cuando la vio comer.

Unos minutos después, la Loba salió de la cabaña. De nuevo, su cuerpo había adoptado proporciones humanas, pero la sangre seguía cubriéndola. Princesa la esperaba fuera, todavía junto a la ventana.

La Loba se acercó a ella, sonriendo. Por primera vez, su sonrisa le pareció amistosa de verdad.

—Me alegro de que hayas venido —le dijo con una voz más grave y ronca de lo que recordaba—. ¿Me ayudas a ocultar el cadáver?

Princesa asintió, sobrecogida y curiosa a un tiempo. Se sentía como una niña descubriendo un juego nuevo.

La Loba dio unos pasos hacia ella y la abrazó. Princesa aspiró su olor potente y salvaje y cerró los ojos cuando le mordió el cuello con suavidad. El contacto la estremeció del excitación y, cuando los labios de la Loba se separaron de su cuello, sonrió.

La Loba la miró a los ojos con expresión alegre y Princesa notó cómo se extendía por sus venas un poder primigenio que la llenaba de exultación y la hacía jadear de placer. Entonces, la Loba la besó y Princesa degustó el sabor de la sangre del Baboso y la de todos los malnacidos que le habían hecho daño. Supo que esa no sería la última noche que bebería del néctar de la venganza.





¿Qué os ha parecido el final? Espero que os haya gustado leerlo tanto como a mí escribirlo. Os dejo un apunte erudito por si no entendéis el por qué del título Lupa:

En latín, la palabra lupa significa loba, pero los antiguos romanos también la utilizaban para nombrar a las prostitutas. De hecho, de lupa nos viene la palabra lupanar.

Seguro que conocéis la historia de Rómulo y Remo, los fundadores de Roma. Se dice que fueron niños abandonados a los que una loba amamantó, ¿verdad? Pues hay teorías de que esa loba no era un animal, sino una prostituta. No sé hasta que punto es así, en cualquier caso, me parece un dato interesante.

En este relato he tratado de juntar la figura del hombre lobo (en este caso, mujer loba) con la etimología de la palabra lupa. Ya os toca a vosotros juzgar si ha salido bien o no.

Por cierto, si os ha gustado mucho o lo queréis tener en el ordenador para leerlo con más tranquilidad, desde aquí lo podéis descargar en pdf.

¡Eso es todo por hoy, amigos! ¡Espero vuestros comentarios!

viernes, 12 de mayo de 2017

Lupa: cuarta parte

¡Hola, amigos!


Os traigo la cuarta parte del relato de Lupa recién salido del horno, como quien dice. Sé que la última vez dije que sería la última parte, pero me temo que no va a ser así. Igual que con las copas, nunca se dice que es la última, sino la penúltima, ja, ja, ja.



Por si queréis refrescar la memoria, os dejo la primera, la segunda y la tercera parte, a las que podéis acceder mediante los enlaces.



Y, sin más demora, aquí tenéis la cuarta parte:



LUPA

(Cuarta parte)

Noemí Hernández Muñoz




Llevaba conduciendo más de dos horas. Princesa no sabía a dónde se dirigían, pero comenzaba a pensar que todo había sido una mala idea. En más de una ocasión había estado a punto de cabecear al volante, pero no había perdido la pista del otro coche.

viernes, 5 de mayo de 2017

Lupa (tercera parte)




¡Hola, amigos!

Ya os traigo la tercera parte de Lupa. Creí que me daría tiempo a terminar el relato entero, pero no. Así que os traigo lo que he terminado de escribir ahora mismo. ¡Espero que os guste!

Ah, y si os apetece refrescar la memoria, os dejo el enlace a la primera parte del relato y a la segunda parte. ¡Que disfrutéis de la lectura!



LUPA


Tercera parte

Noemí Hernández Muñoz



La Loba realizó su baile habitual en la barra. Su cuerpo, brillante de aceite perfumado, se movía al compás de la música, giraba y se contoneaba con una elegancia seductora que ninguna otra de las chicas sabía imitar.

sábado, 29 de abril de 2017

LUPA (segunda parte)



¡Hola, amigos!

Ya os traigo la segunda parte de Lupa. Me ha salido cortita porque esta semana tampoco he tenido mucho tiempo, ya que el jueves tuve la presentación de El poder del medallón en el instituto de mi pueblo. Por cierto, ¡los profes se están planteando ponerlo de lectura para los chicos de 2º de la ESO el próximo curso!

La semana que viene ya no tendré la agenda tan apretada, así que podré hacer las publicaciones a su debido tiempo y tendrán la extensión normal.

Si queréis refrescar la memoria y leer de nuevo la primera parte de Lupa, pinchad aquí. Y ya, sin más preámbulos, os dejo con la segunda parte de este relato:



LUPA

Noemí Hernández Muñoz



La Loba pasó junto a ella sin mirarla en dirección a los camerinos, a pasos tan ligeros que cortó el aire. Princesa la siguió con la mirada, sintiendo en el ambiente su olor, almizcleño y salvaje.

viernes, 14 de abril de 2017

LUPA

¡Hola a todos!

Esta semana ando escasa de tiempo. Querría haber empezado a escribir este relato a principios de semana, pero me ha sido imposible, así que acabo de improvisar la primera parte ahora porque no me daba tiempo a más. A ver si para la semana que viene puedo hacerlo mejor (estoy dejando todas mis energías en la presentación del libro y tengo muchísimas ganas de que pase, al fin, esa fecha) porque quiero volver a mi ritmo normal de escritura para que no me pille el toro, como me pasa últimamente.

No voy a ponerle ilustración al relato hasta más adelante, porque no quiero revelar demasiado sobre él, aunque a mí me parece todo más que evidente. De hecho, seguramente es una de las ideas más simples que he tenido, pero tenía ganas de escribirla.

Sin más dilación, os dejo con la primera parte:


LUPA


Noemí Hernández Muñoz



Princesa la vio entrar en el club, evaluando la oscuridad el local con una rápida mirada nada más cruzar la puerta. No le sorprendió verla allí.

La llamaban la Loba porque sólo salía a bailar las noches de luna llena. Sobre ella circulaban todo tipo de rumores. Algunas de las chicas más novatas decían que era capaz de llevara un hombre al paraíso y que el cliente que pasaba una noche con ella ya no volvía. Las más veteranas, más desconfiadas, decían que los chantajeaba, seguramente con fotos, y por eso dejaban de ir al club. En cualquier caso, Princesa sabía que ella era la mejor.

No es que fuera la más puta de todas las putas, sino que tenía algo en la mirada que hacía enloquecer a los hombres. Cuando volaba en la barra americana con la lencería más fina no parecía en absoluto una prostituta. Era elegante. Sus movimientos estaban estudiados hasta el más ínfimo detalle, como si fuera una acróbata del Circo del Sol.

Princesa no sabía su verdadero nombre. En realidad, nadie lo sabía. Tampoco su historia. Era un auténtico misterio. Todas las chicas que acababan allí solían llegar por los mismos motivos: padres o novios maltratadores, a veces por drogas. De un modo u otro, acababan en la calle sin un céntimo al cumplir los dieciocho, algunas incluso antes de cumplirlos. Entonces, el jefe las acogía como si fueran perritos abandonados y les daba trabajo. Primero, como camareras, después como bailarinas y, por último, como prostitutas. La mayoría habían pasado por las tres fases. Rara vez se saltaban alguna.

Lo curioso era que la Loba no parecía compartir esa experiencia. El jefe la respetaba más que a nadie y nunca le había exigido pasar una noche con ella para “probarla”, como había hecho con Princesa y con todas las demás. Y nunca se llevaba el 70% de sus beneficios, sino que le daba sus ganancias íntegras. Era como si la temiera.


A Princesa no le extrañaba. Había algo en la mirada negra de la Loba que intimidaba, algo poderoso y primigenio, antiguo como el mismo mundo. Y eso asustaba. Asustaba mucho. Pero se había prometido desentrañar aquel misterio. Lo descubriría, costase lo que le costase.




¿Qué os va pareciendo? Espero que os esté gustando. Todavía no sé si va a ser un texto largo o breve, pero tenía la idea rondando en mi cabeza desde hacía unos meses y tenía que empezar a escribirla.

viernes, 20 de enero de 2017

Helena

¡Hola, amigos!

Hoy me he retrasado unas cuantas horas en publicar la entrada, pero ya os traigo un relato breve recién salido del horno.

No está muy bien pulido porque acabo de escribirlo, así que espero que lo sepáis disculpar. ¡Espero que os guste!



HELENA
Noemí Hernández Muñoz



            Murió hace tres meses. Aún no lo he superado. La quería tanto… Creo que nunca he querido a nadie más de lo que quise Helena. Me paso las noches observando su foto, esa en la que llevaba aquel vestido rojo que le gustaba tanto. Ese día estaba radiante y acaparaba las miradas de todo el mundo, eclipsando a quien estuviera junto a ella. No me extraña: era capaz de conquistar el corazón más duro con su risa.

viernes, 16 de diciembre de 2016

El bisturí

¡Hola, amigos de letras!

Tras una semana de ausencia a consecuencia de que se me rompió el ordenador, estoy de vuelta con el blog. Hoy os traigo un relato de terror que escribí hace un año. Ahora, al leerlo después de tanto tiempo, ya no me gusta tanto el estilo, pero la idea me sigue encantando. ¿A vosotros también os pasa que, cuando leéis vuestros propios escritos de hace años ya no os gustan igual?


EL BISTURÍ

Noemí Hernández Muñoz 


 El bisturí abre la carne limpiamente. Es extraño: en el quirófano sólo estamos la paciente y yo. La luz falla a veces y me falta instrumental. Pero es una operación a corazón abierto. ¿Dónde está mi equipo médico? ¿Y mi enfermera? ¡Joder! No tengo tiempo…

viernes, 2 de diciembre de 2016

Más que juguetes

¡Hola, amigos de letras!

Hoy os paso un microrrelato que escribí hace algún tiempo. Últimamente, entre la publicación de la novela y ahora un cuentecito infantil ilustrado que estoy terminando, apenas he tenido tiempo de escribir nada nuevo, así que me tengo que conformar con mostraros cosas que escribí hace un año. No me ha dado tiempo para hacer la ilustración correspondiente, así que os pediré que imaginéis algo sencillito: una niña jugando con un Mr. potato y un osito de peluche.

Este micro, en concreto, lo presenté a un certamen (al mismo que el de las cucarachas, ja, ja, ja), pero este no consiguió nada.

¡Espero que os guste!


MÁS QUE JUGUETES 

Noemí Hernández Muñoz  


María solía llamarme osito, pero ahora quiere dejarme. Ya no me veía como antes. Supe que había pasado algo cuando llegó el nuevo. Había visto reflejada la alegría en sus ojos cada vez que lo abrazaba, la misma alegría con la que me abrazaba a mí en el pasado. Para ella no éramos más que juguetes.

viernes, 7 de octubre de 2016

Ruleta rusa

¡Hola a todos, amigos literarios!

Antes que nada, me disculpo por el retraso en publicar. Ya sé que normalmente publico los viernes por la mañana, pero hoy me ha sido del todo imposible hacerlo antes…

Dadas las disculpas (y concedido el perdón, espero), os dejo el relato junto con un dibujo que he hecho esta mañana en la biblioteca de mi universidad. Creo que el dibujo está bastante chulo considerando que la gente me miraba de forma rara, como si fuera una perturbada mientras lo hacía, ja, ja, ja. Ya me diréis vosotros.


RULETA RUSA

Noemí Henández Muñoz


            Se llevó la pistola a la sien. Era el primer intento: una bala. Respiró para prepararse mentalmente para el disparo. Uno, dos tres… y presionó el gatillo con los ojos cerrados.

viernes, 30 de septiembre de 2016

Olor a cobre


¡Hola a todos!

Esta semana apenas he tenido tiempo para hacer un dibujo en condiciones, así que os ruego, por favor, que me disculpéis por la ilustración que acompaña a este relato. La he hecho deprisa y corriendo en diez minutos y sé que vosotros esperáis más calidad en un blog. Reitero lo dicho: ¡lo siento!

Dicho esto, os advierto que el siguiente microrrelato (lo he etiquetado en "terror") no es para corazones sensibles. De hecho, trata un tema muy desagradable y doloroso en nuestra sociedad.
Para los que os atreváis a seguir leyendo, os lo agradezco mucho, pues haber escrito este relato ha sido para mí una forma de manifestarme en contra de este tipo de situaciones.

Y, sin más, os dejo con el microrelato:



OLOR A COBRE
Noemí Hernández Muñoz




Cuando lo maté, no lo entendí muy bien. Quiero decir que no supe cómo había ocurrido. Sólo veía el cuchillo sobresaliendo de su cuerpo y las baldosas blancas de la cocina salpicadas de rojo. Recuerdo el olor a cobre y que me miré las manos sin poder creer que estuvieran empapadas de sangre. Y allí estaba él… 

viernes, 16 de septiembre de 2016

El espejo

¡Hola, amigos!

Hoy os traigo un relato de terror muy breve, casi un microrrelato.

No sé si a vosotros os ha pasado alguna vez que, siendo niños, habéis ido en mitad de la noche a por un vaso de agua y os habéis detenido ante el típico espejo del recibidor... Los espejos en la oscuridad tienen algo fascinante que atrae y repele al mismo tiempo. Esa sensación he querido plasmarla aquí. Vosotros juzgaréis si lo he conseguido.

EL ESPEJO
Noemí Hernández Muñoz



Cuando mi hermana murió, doné la mayoría de sus pertenencias. Sólo me quedé con las fotos y su espejo. Antes de suicidarse me había dejado una nota: Destrúyelo.

lunes, 8 de agosto de 2016

LA HABITACIÓN DE INVITADOS

Hola a todos,

como veis, estoy reconstruyendo este blog, ya que hasta ahora no me había dado cuenta de varios fallos que no he podido suplir hasta ahora. Espero que disculpéis las molestias que pueda ocasionar y, sobre todo, que podamos rememorar juntos algunos de los mejores relatos que he escrito hasta el momento y que iré alternando con publicaciones nuevas.


LA HABITACIÓN DE INVITADOS  

Noemí Hernández Muñoz  


Iván se acercó a mí con los gusanos asomando entre las mejillas descarnadas. Se estaba descomponiendo: su cabello estaba revuelto, su ropa tenía un aspecto enmohecido y su cara se consumía, abierta en crueles llagas. No decía nada, pero su mirada reflejaba todo su odio: «Tú me mataste. Vas a pagarme por lo que me hiciste», me decían esos ojos.