viernes, 7 de octubre de 2016

Ruleta rusa

¡Hola a todos, amigos literarios!

Antes que nada, me disculpo por el retraso en publicar. Ya sé que normalmente publico los viernes por la mañana, pero hoy me ha sido del todo imposible hacerlo antes…

Dadas las disculpas (y concedido el perdón, espero), os dejo el relato junto con un dibujo que he hecho esta mañana en la biblioteca de mi universidad. Creo que el dibujo está bastante chulo considerando que la gente me miraba de forma rara, como si fuera una perturbada mientras lo hacía, ja, ja, ja. Ya me diréis vosotros.


RULETA RUSA

Noemí Henández Muñoz


            Se llevó la pistola a la sien. Era el primer intento: una bala. Respiró para prepararse mentalmente para el disparo. Uno, dos tres… y presionó el gatillo con los ojos cerrados.

            No pasó nada.
            Los integrantes del círculo aplaudieron. Algunos dejaron escapar risillas nerviosas que denotaban alivio. Le dieron 100€ euros cada uno.
            Siguiente apuesta: dos balas. Bebió un sorbo de agua para tranquilizarse. Encajó la segunda bala en el tambor de la pistola bajo la mirada del grupo y lo giró. Se acercó el arma a la cabeza. La tensión subía. Todos querían saber dónde estaban las balas y en secreto deseaban que saliera una. Inspiró de nuevo con los ojos cerrados: uno, dos, tres… y accionó el gastillo.
            No pasó nada.
            De nuevo, el círculo estalló en aplausos y risas. La apuesta ahora se pagaba a 300€. Recogió el dinero y se lo guardó en el bolsillo del pantalón.
            Tercera apuesta: tres balas iban a 500€ por espectador. Se secó el sudor de la frente y volvió a beber mientras el círculo lo felicitaba por su suerte. Introdujo la tercera bala y dio varias vueltas al tambor. Esa sería la última apuesta. Ya había reunido dinero suficiente. Sería la última vez que se arriesgaba. Pero tenía miedo. Cada nueva bala era una posibilidad más para acabar con todo. No se podía jugar con la muerte eternamente. Con el sudor perlándole la frente, pegó el cañón a la sien. Su corazón había iniciado una carrera en su pecho. Se relamió los labios y cerró los párpados, escuchando sólo la ansiedad de su público en el silencio. El círculo se inclinaba hacia delante, expectante de adrenalina.
            Respiró: uno, dos, tres… y cuando el gatillo cedió con un sonido espantoso, abrió los ojos para mirar a su público.
            El círculo prorrumpió en gritos eufóricos. Algunos batieron palmas y otros patearon el suelo. Todos rieron con carcajadas salvajes. Finalmente, uno de ellos se acercó al cadáver con una sonrisa sardónica, le vació los bolsillos y repartió el dinero. El juego había terminado.



Espero que os haya gustado esta obra. Ya sabéis que lo podéis descargar desde aquí.

Si os ha gustado mucho y queréis repetir, os dejo este mismo relato en versión audio relato, locutado por Jesús Cainzos Rey. A mí me encantó escucharlo. Pinchad aquí para oírlo o descargarlo. Y si queréis escuchar otros relatos locutados por Jesús (tiene tanto relatos míos como de otros autores), podéis hacerlo desde su web:
http://jesuscainzos.com/



Y, por supuesto, ¡espero vuestros comentarios!